jueves, 22 de agosto de 2019

Motivo del Canto a la Abolición

Una de esas musas; la de la música, me susurró preguntando: ¿Por qué entre el 15 de setiembre y el 25 de diciembre no hay ninguna celebración importante para la comunidad costarricense? (bueno, está el 12 de octubre, que para algunos se debe celebrar y para otros no), pero, ¿Por qué la navidad empieza tan temprano en Costa Rica, por qué el país entero no conmemora cada 1ro de diciembre la abolición del ejército, con toda la relevancia que merece, no es acaso uno de los hechos que mejor destaca e identifica a Costa Rica ante el mundo?
En mis pensamientos rondaba la idea de promover una magnífica celebración el 1ro de diciembre, con la niñez cantando en todas las escuelas, actos cívicos en parques e instituciones públicas, bellos y grandes conciertos, espectáculos artísticos alusivos a ese gran paso que dio nuestro país en la mitad del siglo XX. Concursos de literatura, de artesanía, de escultura, ...de todo. Diseño de suvenires, gorras, camisetas, en fin, no sigo, porque el aguacero de ideas es interminable. Pero después de tanta reflexión, volví al principio; lo de la niñez cantando por todo nuestro territorio. Y para empezar, había que hacer lo que me corresponde como compositor; una canción.
Y la hice. Un pequeño texto de dos estrofas y un estribillo, en el que se destaca el orgullo que sentimos cuando decimos que aquí en Costa Rica no hay ejército, que optamos por la educación, la salud y la cultura, en lugar de invertir recursos para involucrarnos en conflictos armados que - por dicha - no tenemos. El texto alterna un verso endecasílabo con otro decasílabo, deslizándose sobre una melodía simple, enmarcada en un ritmo de marcha ligera (lo de la marcha tiene un sentido alegórico a la presencia militar que tuvimos antes del gran acontecimiento de 1948).

En estos días recibí con inmensa satisfacción la noticia de que el 1ro de diciembre se ha decretado como día feriado. Espero que este hecho, junto con mi canto, abran el camino para que lleguemos a valorar, como lo merece, el inmenso logro de vivir sin fuerzas armadas, en procura de la paz, la educación y el bienestar del pueblo costarricense.




Canto a la Abolición del Ejército en Costa Rica
Letra y música: Carlos Guzmán


Primero de Diciembre en nuestra Patria
la historia del país se transformó
callaron para siempre las metrallas
el trueno del fusil y del cañón.

Por eso es que hoy el mundo nos conoce
y nos respeta por la decisión
de levantar cuadernos y violines
en vez de un rifle cruel y destructor

Costa Rica sin armas
tiene la fuerza de un gran batallón Orgullosos cantemos
¡Viva la paz y que muera el cañón!


Video de la canción:
https://www.youtube.com/watch?v=W70NAImCknM


Carlos Guzmán B. Compositor

domingo, 18 de agosto de 2019

Que no desaparezca la Saprihora

En la música, que es mi campo, generalmente hay que prepararse para un gran final. Es primordial la imagen que el público se lleva al terminar el concierto; la última canción, la escena culminante, la destreza, la sorpresa, las notas imposibles, el virtuosismo. A menudo los artistas guardamos lo mejor para el final. Si comparamos la actividad artística con cualquier otra, veremos que hay mucho de bueno en programar una salida espectacular, aunque eso signifique un esfuerzo mayor o una maniobra difícil. A veces, un buen final es resultado de la coincidencia, pero casi siempre se logra por la estrategia, la planificación o, simplemente la convicción; mentalizarse para que al culminar nuestra jornada, estaremos en plena condición de dar lo mejor de nosotros.
En declaraciones recientes del estratega del Deportivo Saprissa, le escuché decir que la ¨Saprihora¨ debe desaparecer, que es un motivo de presión para los jugadores y que prefiere resolver el resultado a lo largo del partido, no en los últimos minutos. Pues les confieso, que aunque la intención sea buena, ese criterio me ha decepcionado, ya que siempre había creído que ese último esfuerzo que tantas satisfacciones le ha dado al saprissismo era algo que estaba en la convicción de los jugadores y de la afición, que había preparación física y mental para, en caso necesario, aplicar la magia de la Saprihora. 
Han sido tantas las veces que el equipo morado ha resuelto en los minutos finales un resultado adverso, que la afición adoptó el término Saprihora para salir sonrientes del estadio, no perder la esperanza e inyectar emoción a los jugadores, fortalecerles cuando más lo necesitan, después de haberse entregado con todas sus fuerzas, alcanzar el objetivo de salir airosos. 
Desde mi óptica de artista, la Saprihora es un gran final, aplicable a cualquier actividad humana, es la astuta culminación de un espectáculo para que el público salga satisfecho recordando los últimos momentos del show, una premisa sicológica y física para alcanzar esas notas imposibles, esa sorpresa, ese virtuosismo que surge cuando creíamos que ya no había fuerzas, que no quedaban recursos.
No debe morir la Saprihora. Por el contrario, hay que estimularla con la mentalidad de luchar hasta el final y con la preparación física suficiente para jugar otro partido más, si es necesario.