viernes, 6 de septiembre de 2019

Propongo a Amelia

Bueno, ya que el capitán abandonó el barco - cosa que no se hace - de forma tan inesperada como decepcionante, debemos recurrir urgentemente a soluciones novedosas, distintas, que llamen la atención en el mundo y en los futuros rivales. No debemos buscar la solución en la misma fuente del problema que tenemos, es decir, no debemos buscar un técnico extranjero, carísimo, cuya lealtad no se pueda comprobar, un técnico que por glorias pasadas pretenda despertar o resurgir experimentando con jugadores que no conoce, en un ambiente que no conoce.
Tampoco creo conveniente optar por un técnico tico, cuyas experiencias no han sido tan brillantes como quisiéramos.
¿Qué hacer entonces?. Mi propuesta es una técnica. Una mujer. Aquí tenemos una, que ha enfrentado rivales de primer nivel mundial, que tiene conocimiento del futbol actual, que se relaciona bien con sus futbolistas, que tiene innovadoras estrategias, que es tica y que ya nos ha hecho brincar de alegría con sus equipos femeninos en la gran vitrina.
Aquí en la Sele tenemos jugadores de primer nivel que le pueden dar buenos resultados, que tienen roce internacional, que lo dan todo, que tienen sed de mundial, pero que no han encontrado quien mueva bien la batuta. Lo que les falta es buena dirección.

Propongo a Amelia. Sería toda una sorpresa para el mundo y una demostración de que Costa Rica brilla más con las mujeres en el deporte, como se ha comprobado tantas veces.
No conozco personalmente a Amelia Valverde, pero basta verla dirigiendo a sus muchachas para creer que puede enrumbar hacia el éxito a la selección mayor.
Recomiendo a las autoridades deportivas que consideren esta propuesta.

jueves, 22 de agosto de 2019

Motivo del Canto a la Abolición

Una de esas musas; la de la música, me susurró preguntando: ¿Por qué entre el 15 de setiembre y el 25 de diciembre no hay ninguna celebración importante para la comunidad costarricense? (bueno, está el 12 de octubre, que para algunos se debe celebrar y para otros no), pero, ¿Por qué la navidad empieza tan temprano en Costa Rica, por qué el país entero no conmemora cada 1ro de diciembre la abolición del ejército, con toda la relevancia que merece, no es acaso uno de los hechos que mejor destaca e identifica a Costa Rica ante el mundo?
En mis pensamientos rondaba la idea de promover una magnífica celebración el 1ro de diciembre, con la niñez cantando en todas las escuelas, actos cívicos en parques e instituciones públicas, bellos y grandes conciertos, espectáculos artísticos alusivos a ese gran paso que dio nuestro país en la mitad del siglo XX. Concursos de literatura, de artesanía, de escultura, ...de todo. Diseño de suvenires, gorras, camisetas, en fin, no sigo, porque el aguacero de ideas es interminable. Pero después de tanta reflexión, volví al principio; lo de la niñez cantando por todo nuestro territorio. Y para empezar, había que hacer lo que me corresponde como compositor; una canción.
Y la hice. Un pequeño texto de dos estrofas y un estribillo, en el que se destaca el orgullo que sentimos cuando decimos que aquí en Costa Rica no hay ejército, que optamos por la educación, la salud y la cultura, en lugar de invertir recursos para involucrarnos en conflictos armados que - por dicha - no tenemos. El texto alterna un verso endecasílabo con otro decasílabo, deslizándose sobre una melodía simple, enmarcada en un ritmo de marcha ligera (lo de la marcha tiene un sentido alegórico a la presencia militar que tuvimos antes del gran acontecimiento de 1948).

En estos días recibí con inmensa satisfacción la noticia de que el 1ro de diciembre se ha decretado como día feriado. Espero que este hecho, junto con mi canto, abran el camino para que lleguemos a valorar, como lo merece, el inmenso logro de vivir sin fuerzas armadas, en procura de la paz, la educación y el bienestar del pueblo costarricense.




Canto a la Abolición del Ejército en Costa Rica
Letra y música: Carlos Guzmán


Primero de Diciembre en nuestra Patria
la historia del país se transformó
callaron para siempre las metrallas
el trueno del fusil y del cañón.

Por eso es que hoy el mundo nos conoce
y nos respeta por la decisión
de levantar cuadernos y violines
en vez de un rifle cruel y destructor

Costa Rica sin armas
tiene la fuerza de un gran batallón Orgullosos cantemos
¡Viva la paz y que muera el cañón!


Video de la canción:
https://www.youtube.com/watch?v=W70NAImCknM


Carlos Guzmán B. Compositor

domingo, 18 de agosto de 2019

Que no desaparezca la Saprihora

En la música, que es mi campo, generalmente hay que prepararse para un gran final. Es primordial la imagen que el público se lleva al terminar el concierto; la última canción, la escena culminante, la destreza, la sorpresa, las notas imposibles, el virtuosismo. A menudo los artistas guardamos lo mejor para el final. Si comparamos la actividad artística con cualquier otra, veremos que hay mucho de bueno en programar una salida espectacular, aunque eso signifique un esfuerzo mayor o una maniobra difícil. A veces, un buen final es resultado de la coincidencia, pero casi siempre se logra por la estrategia, la planificación o, simplemente la convicción; mentalizarse para que al culminar nuestra jornada, estaremos en plena condición de dar lo mejor de nosotros.
En declaraciones recientes del estratega del Deportivo Saprissa, le escuché decir que la ¨Saprihora¨ debe desaparecer, que es un motivo de presión para los jugadores y que prefiere resolver el resultado a lo largo del partido, no en los últimos minutos. Pues les confieso, que aunque la intención sea buena, ese criterio me ha decepcionado, ya que siempre había creído que ese último esfuerzo que tantas satisfacciones le ha dado al saprissismo era algo que estaba en la convicción de los jugadores y de la afición, que había preparación física y mental para, en caso necesario, aplicar la magia de la Saprihora. 
Han sido tantas las veces que el equipo morado ha resuelto en los minutos finales un resultado adverso, que la afición adoptó el término Saprihora para salir sonrientes del estadio, no perder la esperanza e inyectar emoción a los jugadores, fortalecerles cuando más lo necesitan, después de haberse entregado con todas sus fuerzas, alcanzar el objetivo de salir airosos. 
Desde mi óptica de artista, la Saprihora es un gran final, aplicable a cualquier actividad humana, es la astuta culminación de un espectáculo para que el público salga satisfecho recordando los últimos momentos del show, una premisa sicológica y física para alcanzar esas notas imposibles, esa sorpresa, ese virtuosismo que surge cuando creíamos que ya no había fuerzas, que no quedaban recursos.
No debe morir la Saprihora. Por el contrario, hay que estimularla con la mentalidad de luchar hasta el final y con la preparación física suficiente para jugar otro partido más, si es necesario.

viernes, 26 de julio de 2019

De rancheras a ticas

¡Está comprobado!. La música ranchera mexicana exalta el ánimo, provoca gritar, está ligada directamente con el ambiente de los caballos, del ganado, es ideal para animar las fiestas, cuenta historias cotidianas y a muchos ticos les encanta.

A mi también me encanta. Pero no es nuestra. Es una más de las culturas importadas que conviven en Costa Rica, metida con tal fuerza en nuestra vida que llegamos al punto de recibir con mariachis a visitantes en el aeropuerto, cantar ‘Las mañanitas’ en los cumpleaños y ‘Las golondrinas’ a los que se van.

Casi en todas las fiestas patronales en territorio tico se realiza un ‘festival ranchero’ para escoger la mejor voz del pueblo. En algunos festivales hasta se premia el mejor traje de charro mexicano.

Donde más se realza la influencia de la música ranchera es probablemente en los topes. Esos singulares y masivos desfiles de caballos que tanto se disfrutan en Costa Rica son siempre acompañados de canciones y atavíos mexicanos. El binomio caballo- rancheras es casi obligatorio en cada tope.

¿Y la música tica? Pensándolo bien, las canciones costarricenses tienen lo suyo, y tienen lo nuestro. Basta escucharlas con un poquito de atención para encontrar historias que nos identifican, paisajes que son parte de nuestra vida, alegrías y tristezas cuidadosamente rimadas con ingenio, picardía y alma nacional.

Qué tal si nos proponemos todos los ticos un proyecto común; sustituir las rancheras por música tica para animar festivales, topes y fiestas. Que en vez de los corridos broten tambitos o parranderas, a punta de marimba y cimarrona. Que los organizadores del próximo tope insten a los caballistas a vestir pañuelo típico y sombrero de lona blanca. Que el próximo ‘festival ranchero’ sea un ‘festival folclórico’. Que en los altoparlantes se escuche a todo volumen la marimba y las guitarras, matizadas con las letras de nuestros autores. Que una resonante cimarrona encabece el desfile en carreta, engalanada con personas vestidas en coloridos trajes típicos. Y que los turistas se encuentren con un ambiente único, de colores y sabores nuestros, de música nuestra, de costumbres nuestras.

¡Está comprobado!. La música típica costarricense exalta el ánimo, provoca gritar, está ligada directamente con el ambiente de los caballos y el ganado, es ideal para animar las fiestas, cuenta historias cotidianas y a muchos ticos les encanta.   ¡Cambiemos!

Lic. Carlos Guzmán

sábado, 31 de enero de 2009

Aprender la lección

La reciente elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos fue el resultado de una campaña política que se puede mirar como una verdadera lección cívica de la que los costarricenses podemos aprender. Dejando de lado el optimismo que ha generado el nuevo presidente electo en buena parte de la población mundial, pues su futuro gobierno da una luz de esperanza ante la inquietante situación económica actual del gigante país, el camino al poder del partido demócrata ha sido un ejemplo a seguir en muchas de sus particularidades. Proyecto conjunto. Para empezar, la idea de unión ciudadana sin distingos de ningún tipo inspirada en la lucha común; el sólido poder del pueblo, hizo cambiar el concepto de ‘un candidato superdotado’, capaz de resolverlo todo, por el de ‘todos nosotros’ que, juntos y solidarios, podemos lograr lo inimaginable. Obama ha sabido muy bien cómo hacer sentir a todos responsables de su futuro, alejando de la mente al estado paternalista cuyos fracasos recaen de plano en el presidente de turno. El cambio está en la mentalidad de cada uno. Pequeñas contribuciones. Nos enseña también la reciente campaña, que se puede acumular fortunas con pequeños aportes de muchas personas, como decía Atahualpa Yupanqui: “…la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena.” Cada pequeña contribución fue sumando hasta alcanzar uno de los mayores financiamientos de campaña recordados en Estados Unidos, de manera clara y transparente, impulsado desde una página electrónica convincente, bien intencionada y eficaz, en la que el propio candidato acerca su discurso al votante de forma directa, sin interpretaciones dudosas, es decir, sin intermediarios. Lo que ahí se dice es la voz misma del candidato pidiendo recursos para alcanzar el sueño común, no para quejarse de nada, ni para aceptar sumas comprometedoras que se puedan traducir en futuros favores, sino para convencer de que entre todos es posible. Esos pequeños aportes recuerdan el impulso que entre todos los ticos le dimos a la cantante María José para ponerla, como lo hicimos, en la cumbre de su proyecto profesional. Dignidad en el triunfo y la derrota. El brillante discurso de Obama luego de conocer el resultado fue tan esperanzador como el de su contrincante el senador McCaine, discursos que muchos de nuestros políticos deberían leer y releer todos los días, especialmente aquellos políticos que ante la derrota nos amenazan con una oposición irreductible, aquellos que en su discurso de aceptación prometen sin tapujos que no van a permitir que las ideas del contrario conduzcan el país. McCaine nos dio un ejemplo de de humildad; al resaltar en ese duro momento las virtudes de su opositor, de respeto; cuando destaca que su antiguo rival será su nuevo presidente, y de integridad; al aceptar su derrota como algo personal, mientras el verdadero ganador es el pueblo al cual exhorta a unirse y colaborar para llevar a buen puerto las decisiones de la mayoría, ¡Gran ejemplo! Por su parte, Obama elogia la entereza de su contendor, demostrando que reconoce sus buenas intenciones, su amor a la patria, esa entrega que lo ha convertido en un eterno servidor sacrificado. Todos ganan. No sólo hemos sido testigos de un momento histórico sino que debemos echar en nuestro saco el conocimiento, la madurez y la nobleza con que se ha llevado esta campaña. Es difícil encontrar una contienda en la todos ganen, ésta, la campaña entre Barack Obama y John McCain parece ser una de ellas. Grandes enseñanzas puede dejar a los políticos y demás ciudadanos costarricenses.

Lic. Carlos Guzmán
Músico
Director Grupo Gaviota

carlos@grupogaviota.com